¿Qué es la Septorinoplastia?

Los otorrinolaringólogos habitualmente tratamos los problemas funcionales de la nariz, es decir, las disfunciones derivadas de una insuficiencia respiratoria nasal, una rinorrea o cefalea.

Para poder realizar el diagnostico, procedemos a una exploración endoscópica de las fosas nasales que nos permite objetivar uno de los siguientes problemas: desviación del tabique nasal, pólipos nasales, rinorrea, hipertrofia de los cornetes inferiores, etc… Con frecuencia, para confirmar y/o complementar el estudio, solicitamos un estudio radiológico mediante un TAC nasosinusal.

La técnica para corregir la desviación del septum nasal se denomina septoplastia y habitualmente se realiza combinada con una reducción de los cornetes inferiores.

Cada vez son más los pacientes que solicitan realizar la corrección de su alteración estética como puede ser una punta nasal ancha, una giba del dorso nasal o una desviación de la pirámide nasal (laterorrinia) simultáneamente con un problema funcional de la respiración.

La septoplastia que realizamos la mayoría de ORL se basa en la técnica de Cottle que nos permite mejorar de un modo muy eficiente los problemas funcionales.

Como cirujano tengo que evaluar continuamente los resultados y considerar que todas las técnicas son mejorables. Personalmente, después de casi 30 años realizando cirugía funcional nasal (septoplastia y cirugía endoscopia nasal), he observado que surgen numerosas complicaciones que me han llevado a diseñar mis propias técnicas, más sencillas y mucho menos invasivas, que evitan complicaciones. En concreto, he realizado una modificación de la técnica de Cottle para la septoplastia, que permite unos mejores resultados con un mejor postoperatorio y una recuperación más rápida.

Hace años, cuando realizábamos la septoplastia, una de las complicaciones más habituales era la presentación de sinéquias postoperatorias, es decir, cicatrices entre el septum nasal y los cornetes inferiores que obligaban a volver a reintervenir con frecuencia.

Para solucionar esta complicación diseñé la colocación de unas placas Radiológicas que previamente se esterilizaban y se mantenían fijadas al septum nasal (una en cada fosa) de manera que cuando colocábamos los taponamientos nasales no se producían cicatrices, posteriormente la introducción de materiales plásticos (Sylastic) nos representó un gran avance, de manera que esta complicación prácticamente ha desaparecido.

Esta técnica posteriormente ha sido utilizada por la gran mayoría de ORl en la cirugía de la septoplastia.

Después de años de ejercicio, puedo decir que los resultados funcionales eran muy buenos con unos postoperatorios sin apenas complicaciones.

Simultáneamente llevaba años realizando intervenciones de septorinoplastia basándome en las técnica de Cottle (Push Up y Push Down).  Sin embargo, aunque los resultados de la cirugía del dorso nasal eran aceptables, observen que las técnicas para tratar la punta nasal convertían esta cirugía en un técnica bastante imprevisible. De manera que muchos ORL solicitan la ayuda de un cirujano plástico cuando debe tratarse las alteraciones estéticas.

La rinoplastia, desde el punto de vista de cirugía plástica, ha evolucionado a partir de las técnicas de Joseph que diseño lo que habitualmente se conoce como técnica cerrada, en la cual no hay incisiones externas visibles.

La técnica de Cottle y la de Joseph son muy a menudo contrapuestas y aunque la técnica de Cottle intenta tratar la nariz de una manera integrada funcional y estética, los resultados estéticos son muy limitados. Por otro lado, la técnica de Joseph no está diseñada para mejorar la respiración nasal. De manera que a menudo y según la experiencia del cirujano, con frecuencia se produce un empeoramiento de la misma.

La llamada técnica cerrada, con sus múltiples variedades, nos permite tratar la cirugía del dorso nasal. Sin embargo, resulta muy difícil de realizar una corrección previsible de una punta nasal ancha o con una asimetría debido a que el acceso es muy limitado y no nos permite ver la simetría nasal.

Para soslayar esto, Anderson diseñó la rinoplastia abierta o externa que empecé a utilizar en 1990 con una mejoría de los resultados estéticos, especialmente de la punta nasal, debido a que esta técnica nos permite un gran acceso sobre los cartílagos alares, triangulares y el dorso nasal. Esta técnica consiste en realizar una incisión a nivel de la columela y posteriormente se realiza una disección de los cartílagos alares, triangulares y dorso nasal. Es una técnica que nos permite ver la estructura nasal de una manera simétrica.

La rinoplastia externa, sin embargo, tiene sus inconvenientes que básicamente son que hay una cicatriz a nivel de la columela nasal que siempre, más o menos, se observa y que cuando se combina con una cirugía funcional con corrección del septum nasal y/o los cornetes, los taponamientos nasales para evitar una hemorragia postoperatoria ejercen una presión excesiva sobre la cicatriz con los problemas que ello comporta. Además, para comprobar los resultados estéticos de la maniobras que realizamos (resección cartílagos alares, triangulares, suturas) necesitamos recolocar continuamente la piel y el tejido subcutáneo con el subsecuente traumatismo.

La rinoplastia abierta es una buena técnica, sin embargo, cuando debemos corregir una gran desviación del septum nasal, sobretodo si es a nivel del septum posterior, desde mi punto de vista está contraindicada debido a que el taponamiento nasal necesario para evitar una posible hemorragia, ejerce una gran presión sobre la cicatriz de la columela que sólo presenta 3-4 mm con la posibilidad de dehiscencia que ello implica.

Por todo ello, después de años de experiencia, y considerando que la nariz debe ser tratada de un modo integrado, en el cual la funcionalidad y la estética están totalmente relacionados y se deben tratar desde un punto integrado, diseñé una técnica propia que presenté en el congreso americano de cirugía plástica de Boston del año 2010, donde se combina lo mejor de la técnica cerrada y de la técnica abierta. Una técnica donde no hay cicatriz externa y con la cual también es posible observar la anatomía nasal sin alteraciones, de una manera simétrica. De esta forma, es posible realizar todas las técnicas de resecciones cartilaginosas, colocación de injertos y suturas descritas en la rinoplastia abierta. Además, es posible comprobar los resultados estéticos de las maniobras quirúrgicas de manera inmediata, sin necesidad de reposicionar la piel.

Con esta técnica podemos relacionar la anatomía de la nariz y las consecuencias estéticas que de ello se derivan. Así podemos observar cuales son las correcciones necesarias y podemos conseguir una nariz muy natural y con una muy buena respiración.

La nariz la debemos considerar desde un punto de vista dinámico. De manera que, una nariz muy proyectada o con una gran giba dorsal, no será eficiente desde el punto de vista respiratorio por una dinámica de flujo de aires. Por eso debemos corregir, además la alteración estética para conseguir una buena respiración.

En numerosos países como por ejemplo en EEUU, no hay la diferenciación tan clara y brusca desde el punto de vista de formación a la hora de tratar la cirugía de la septorrinoplastia como existe en nuestro país. Los cirujanos que consiguen los mejores resultados estéticos tienen una formación básica ORl, pero además, dominan perfectamente todas las técnicas de corrección estética nasal.

Debemos considerar que todos los especialistas que realizan una septorrinoplastia la consideran una de las intervenciones más difíciles y más imprevisibles pues se requiriere una alta especialización en este tipo de cirugía.

Finalmente, señalar que la rinoplastia se refiere a la intervención de cirugía nasal realizada sin corregir la desviación del septum nasal, mientras que la septorrinoplastia es la cirugía integrada funcional y estética con la corrección del septum nasal.